1. Introducción La UEFA Champions League es el torneo de clubes más prestigioso del fútbol europeo y uno de los eventos deportivos con mayor impacto global. A partir de la temporada 2024/25, la competición adopta un nuevo formato que busca mejorar el equilibrio competitivo, incrementar el número de partidos significativos y ofrecer mayor valor a clubes, aficionados, patrocinadores y operadores de medios (https://es.uefa.com/uefachampionsleague/news/0268-12158c19c9c2-ba0cfd7b7601-1000--nuevo-formato-de-la-champions-league-desde-la-2024-todo-lo/). El rediseño elimina la clásica fase de grupos y la sustituye por una fase liga ampliada, manteniendo posteriormente el esquema tradicional de eliminatorias a doble partido y una final única. Este cambio culmina un proceso de análisis de varios años en el que se consultó a ligas, clubes y federaciones nacionales, y se combinaron perspectivas deportivas, comerciales y logísticas. El objetivo declarado es preservar el modelo europeo de deporte basado en el mérito y la solidaridad, al tiempo que se adapta la competición a nuevas demandas de audiencia y calendario. 2. Evolución y contexto histórico La competición se inició en 1955 como Copa de Europa, un torneo de eliminatorias reservado al campeón de cada liga, con un formato directo desde rondas iniciales hasta la final (https://es.uefa.com/uefachampionsleague/news/0268-12158c19c9c2-ba0cfd7b7601-1000--nuevo-formato-de-la-champions-league-desde-la-2024-todo-lo/). Con la creación de la UEFA Champions League y su posterior expansión, se introdujeron fases de grupos, más plazas para las ligas más fuertes y un sistema de coeficientes para ordenar a los clubes. Durante décadas, el formato dominante tuvo 32 equipos repartidos en ocho grupos de cuatro, con seis partidos por equipo en la fase inicial (tres en casa y tres fuera). Los dos primeros de cada grupo avanzaban a octavos y el tercero descendía a la Europa League, lo que generaba un escenario relativamente estable pero con ciertos problemas recurrentes: grupos previsibles, jornadas finales con partidos sin trascendencia y una concentración de enfrentamientos entre grandes clubes en fases avanzadas. La reforma reciente se inscribe en una trayectoria de cambios periódicos, pero supone el ajuste más profundo en unos 25 años, al reemplazar por completo la estructura de grupos por un sistema de liga única de 36 clubes. 3. Del formato de grupos al modelo de liga El nuevo formato introduce una fase liga donde los 36 participantes comparten una única clasificación, en lugar de dividirse en grupos estancos (https://es.uefa.com/uefachampionsleague/news/0268-12158c19c9c2-ba0cfd7b7601-1000--nuevo-formato-de-la-champions-league-desde-la-2024-todo-lo/). Cada equipo disputa ocho partidos, frente a los seis anteriores, contra ocho rivales distintos, cuatro como local y cuatro como visitante. Desaparece así el doble enfrentamiento contra los mismos tres adversarios y se amplía significativamente la diversidad de emparejamientos. Los clubes se reparten inicialmente en cuatro bombos, ordenados por coeficiente de clubes de la UEFA, lo que refleja su rendimiento europeo reciente y busca agrupar equipos de fuerza similar. En la fase liga, cada participante se mide a dos rivales de cada bombo, con un partido como local y otro a domicilio por bombo, lo que produce un calendario equilibrado en términos de dificultad teórica. Este sistema aumenta de forma notable el número de enfrentamientos únicos: la antigua fase de grupos generaba 48 emparejamientos distintos, mientras que la nueva fase liga alcanza 144, triplicando la variedad de duelos (https://es.uefa.com/news-media/news/0299-1dddf39212e9-dbf67d41139f-1000--el-nuevo-formato-de-la-champions-league-comienza-con-bue/). Con ello se pretende ofrecer más choques inéditos, más cruces entre grandes clubes y más oportunidades para equipos emergentes de lograr resultados de impacto. 4. Clasificación y distribución de plazas El acceso a la competición continúa basado en la posición final de los clubes en sus ligas nacionales y en el peso del coeficiente de cada federación, lo que mantiene el principio de que la clasificación se gana en el campo. A la base de plazas ya existente se añaden cuatro nuevos cupos en la fase liga a partir de 2024/25, configurando un total de 36 participantes (https://es.uefa.com/uefachampionsleague/news/0268-12158c19c9c2-ba0cfd7b7601-1000--nuevo-formato-de-la-champions-league-desde-la-2024-todo-lo/). La primera plaza adicional corresponde al tercer clasificado de la federación situada en quinto lugar en la lista de acceso, determinada por el ranking de coeficiente de clubes por federaciones. La segunda se asigna ampliando de cuatro a cinco los equipos que acceden desde la ruta de campeones en la fase de clasificación, lo que refuerza las oportunidades para ligas de menor tamaño cuyos campeones no se clasifican de forma directa. Las tercera y cuarta plazas se otorgan a las federaciones con el mejor rendimiento colectivo de sus clubes en la temporada anterior, calculado a partir del total de puntos de coeficiente de clubes divididos por el número de participantes de esa federación. Cada una de estas federaciones concede una plaza directa a la fase liga al club mejor clasificado en su liga doméstica que aún no disponga de acceso directo; estas son las llamadas plazas por rendimiento europeo. Este mecanismo premia a las ligas con temporadas especialmente exitosas a nivel internacional. 5. Funcionamiento de la nueva fase liga En la tabla de la fase liga, cada victoria da tres puntos y cada empate uno, y la clasificación se ordena en función de los puntos acumulados, utilizando criterios de desempate habituales como diferencia de goles y tantos a favor cuando sea necesario. Los ocho primeros obtienen billete directo a octavos de final, con el valor añadido de asegurar descansos adicionales y disponer de tiempo para preparar la fase eliminatoria (https://es.uefa.com/uefachampionsleague/news/0268-12158c19c9c2-ba0cfd7b7601-1000--nuevo-formato-de-la-champions-league-desde-la-2024-todo-lo/). Los equipos que finalizan entre el 9º y el 24º puesto disputan una ronda de play-offs a doble partido, de la que saldrán los ocho clasificados restantes para octavos. Quienes terminen del 25º puesto en adelante quedan fuera de las competiciones europeas, sin transferencia a la Europa League, lo que refuerza la importancia de mantenerse, como mínimo, en el grupo de 24 mejores. Las simulaciones realizadas antes de la implantación del formato sugieren que la clasificación a la fase eliminatoria puede estar al alcance con una cifra de puntos relativamente moderada, alrededor de 7,6 puntos (equivalente, por ejemplo, a dos victorias y dos empates), lo que abre el horizonte a clubes que no parten como favoritos (https://es.uefa.com/uefachampionsleague/news/0290-1b9c290eb2a7-09ce4b1a7915-1000--el-nuevo-formato-de-la-champions-league-el-metodo-y-las-m/). 6. Fase eliminatoria y camino a la final La fase eliminatoria se estructura para premiar el rendimiento en la liga y crear un recorrido coherente hacia la final. En los play-offs, los equipos que acaban entre el 9º y el 16º lugar son cabezas de serie y se enfrentan a clubes situados entre el 17º y el 24º puesto, disputando el partido de vuelta en casa (https://es.uefa.com/uefachampionsleague/news/0290-1b9c290eb2a7-09ce4b1a7915-1000--el-nuevo-formato-de-la-champions-league-el-metodo-y-las-m/). Este diseño incentiva terminar lo más arriba posible en la fase liga para obtener ventajas en los cruces. Los ocho ganadores de los play-offs se suman a los ocho primeros clasificados en octavos, donde estos últimos vuelven a actuar como cabezas de serie. Un sorteo define los emparejamientos y traza el posible camino de cada club desde octavos hasta la final, manteniendo la lógica de que una posición más alta en la tabla inicial se traduzca en un recorrido teóricamente más favorable. Desde octavos hasta semifinales se conservan las eliminatorias a doble partido, con encuentros de ida y vuelta, mientras que la final se juega a partido único en una sede neutral seleccionada con antelación. Los partidos previos a la final se disputan entre semana para proteger los calendarios domésticos, y la final se programa en sábado. Ejemplos de calendarios muestran fases de clasificación en julio y agosto, fase liga entre septiembre y enero y eliminatorias entre febrero y mayo (https://es.uefa.com/uefachampionsleague/news/0290-1bae224ee2d4-5c08d7ae2806-1000--champions-league-2024-25-equipos-formato-fechas-sorteos-/). 7. Cambios paralelos en Europa League y Conference League La reforma no se limita a la Champions League. La Europa League adopta igualmente una fase liga de 36 equipos con ocho partidos por club, replicando el mismo esquema de clasificación y play-offs, adaptado a su nivel competitivo. La Europa Conference League, rebautizada como UEFA Conference League, emplea también una fase liga, pero con seis partidos por equipo y seis rivales distintos, lo que equilibra la carga de encuentros para clubes de plantillas generalmente más reducidas (https://es.uefa.com/uefachampionsleague/news/0268-12158c19c9c2-ba0cfd7b7601-1000--nuevo-formato-de-la-champions-league-desde-la-2024-todo-lo/). Las tres competiciones se reparten el calendario europeo de clubes de manera coordinada: Champions League y Europa League concentran sus jornadas de fase liga entre septiembre y enero, mientras que la Conference League desarrolla su fase principal entre septiembre y diciembre. Cada torneo dispone de una semana exclusiva en la que no se programan partidos de las otras dos competiciones, lo que maximiza la visibilidad y simplifica la comunicación al aficionado. 8. Matemáticas, sorteos y calendario El rediseño del formato respondió a un trabajo intensivo de modelización matemática. La UEFA encargó simulaciones de varias temporadas completas con el nuevo sistema para evaluar el número de partidos con impacto real en la clasificación, la media de goles, los márgenes de victoria y la distribución de puntos entre equipos de distintos niveles (https://es.uefa.com/uefachampionsleague/news/0290-1b9c290eb2a7-09ce4b1a7915-1000--el-nuevo-formato-de-la-champions-league-el-metodo-y-las-m/). El objetivo era reducir la proporción de partidos sin nada en juego y aumentar las probabilidades de sorpresas sin comprometer la presencia de grandes clubes en fases avanzadas. El sorteo combina un primer paso tradicional, con extracción de bolas de un bombo para obtener el nombre de cada equipo, y un segundo paso automatizado en el que un ordenador determina los rivales y las fechas. El sistema informático calcula simultáneamente las combinaciones posibles, respetando restricciones como evitar emparejamientos entre clubes del mismo país en determinadas fases o cargas de viaje excesivas, y se asegura de que no se produzcan bloqueos logísticos. El calendario se estructura en ocho jornadas de fase liga, con una distribución espaciada entre septiembre y enero. La última jornada concentra todos los partidos en horario simultáneo, generando una noche de gran dramatismo en la que muchos equipos pueden cambiar de zona de la tabla con cada gol (https://es.uefa.com/news-media/news/0299-1dddf39212e9-dbf67d41139f-1000--el-nuevo-formato-de-la-champions-league-comienza-con-bue/). Las rondas de play-offs, octavos, cuartos y semifinales se reparten después hasta finales de mayo, culminando en una final única en un gran estadio europeo (https://es.uefa.com/uefachampionsleague/news/0290-1bae224ee2d4-5c08d7ae2806-1000--champions-league-2024-25-equipos-formato-fechas-sorteos-/). 9. Beneficios y oportunidades del nuevo formato Uno de los beneficios principales es el aumento de partidos significativos: con más rivales y una tabla única, es más difícil que un equipo quede sin opciones con varias jornadas de antelación. La estructura de 36 clubes y 24 puestos que dan acceso, directo o vía play-offs, a octavos multiplica los escenarios de clasificación posibles. El nuevo formato también incrementa la frecuencia de duelos entre grandes clubes ya en la fase liga, lo que eleva el interés global y facilita parrillas televisivas con partidos de alto perfil en casi cada jornada (https://es.uefa.com/news-media/news/0299-1dddf39212e9-dbf67d41139f-1000--el-nuevo-formato-de-la-champions-league-comienza-con-bue/). Al mismo tiempo, los equipos medianos y pequeños reciben más oportunidades de medirse a rivales prestigiosos y generar hitos deportivos y económicos, tanto en ingresos por taquilla como en visibilidad internacional. La ampliación de plazas y de encuentros competitivos incrementa los ingresos agregados de la competición, lo que puede reforzar los mecanismos de solidaridad hacia clubes que no participan directamente en torneos europeos. Además, la variedad de emparejamientos y la posibilidad de sorpresas mantienen la atención del público durante un periodo más largo de la temporada. 10. Riesgos, críticas y desafíos El principal riesgo se relaciona con la carga de partidos. La suma de ligas nacionales, copas domésticas y una fase liga más extensa puede tensar la planificación física y mental de las plantillas, incrementando el riesgo de lesiones y reduciendo el margen para descansos. Para las ligas nacionales, encajar este calendario en semanas ya densas requiere ajustes de fechas y horarios. Otro desafío es la comprensión del formato. La coexistencia de varios umbrales (8º, 16º, 24º, 25º) y de distintas rutas de clasificación puede resultar compleja para parte de la audiencia, sobre todo en las primeras temporadas. Esta complejidad obliga a clubes, medios y organizadores a invertir en explicaciones claras, gráficos y simulaciones para que el público entienda los escenarios. Desde una perspectiva de equilibrio entre países, las plazas por rendimiento europeo, aunque premian temporadas brillantes, tienden a recaer con frecuencia en ligas ya fuertes, lo que podría consolidar aún más su presencia dominante si no se compensa con una distribución eficaz de ingresos y apoyo al resto de federaciones (https://www.worldfootball.net/news/_n5185103_/uefa-aprueba-nuevos-formatos-de-competiciones/). También se han planteado dudas sobre el impacto del mayor calendario europeo en el valor relativo de algunas competiciones domésticas. 11. Ejemplos y evidencias iniciales Las primeras temporadas con la nueva estructura ofrecen indicios de que los objetivos de competitividad y espectacularidad comienzan a cumplirse. La última jornada de la fase liga ha mostrado cambios de posición para la gran mayoría de equipos, con 35 de los 36 clubes modificando su lugar en la tabla al menos una vez durante la octava fecha en una campaña reciente (https://es.uefa.com/news-media/news/0299-1dddf39212e9-dbf67d41139f-1000--el-nuevo-formato-de-la-champions-league-comienza-con-bue/). Se han vivido escenas de jugadores siguiendo en directo otros resultados para conocer si accedían de forma directa a octavos o quedaban relegados al play-off. En términos de producción ofensiva, la fase liga ha superado el récord de goles de la antigua fase de grupos, alcanzando una media de 3,26 tantos por partido frente a los 3,21 del máximo registro previo (temporada 2019/20) (https://es.uefa.com/news-media/news/0299-1dddf39212e9-dbf67d41139f-1000--el-nuevo-formato-de-la-champions-league-comienza-con-bue/). Se han registrado marcadores inéditos como un 4-5, síntoma de partidos muy abiertos. Los clubes procedentes de bombos inferiores han mejorado su promedio de puntos por encuentro, pasando aproximadamente de 0,7 a 1 punto por partido respecto a campañas previas con fase de grupos, lo que sugiere un entorno algo más nivelado. La aparición de equipos debutantes como Brest logrando clasificación para la ronda eliminatoria ilustra cómo el formato puede abrir la puerta a historias inesperadas. Las estadísticas agregadas y los listados de goleadores y campeones muestran que la competición sigue siendo escenario de grandes actuaciones individuales, con delanteros capaces de promediar más de un gol por partido y clubes históricos consolidando su palmarés (https://www.worldfootball.net/competition/co19/uefa-champions-league/ y https://www.worldfootball.net/competition/co19/uefa-champions-league/statistics-overview/). 12. Implicaciones prácticas para actores clave Para los clubes, el nuevo formato exige una planificación más estratégica de la temporada. Resulta crucial diseñar rotaciones que permitan competir a alto nivel en ocho partidos internacionales muy exigentes, al tiempo que se preserva el rendimiento en la liga nacional. La gestión de la carga de viajes y la preparación específica para rivales muy diferentes en poco tiempo se vuelve un factor competitivo determinante. Desde el punto de vista táctico, la fase liga premia la regularidad más que las rachas aisladas. Acumular puntos desde las primeras jornadas reduce la presión sobre los partidos finales y facilita aspirar al top 8, evitando la ronda de play-offs. La diferencia de goles adquiere relevancia como variable estratégica: minimizar derrotas abultadas y aprovechar oportunidades para ampliar marcadores puede marcar la frontera entre entrar en octavos o quedar fuera del top 24. Para las ligas nacionales y federaciones, el reto consiste en coordinar el calendario interno con semanas europeas exclusivas, protegiendo a la vez la integridad de sus competiciones domésticas. La redistribución de ingresos procedentes de la Champions League y de las otras competiciones europeas es una herramienta clave para mantener el equilibrio competitivo interno. Los aficionados y medios disponen de más información y narrativas: tablas dinámicas, simulaciones de probabilidad de clasificación, seguimiento simultáneo de partidos en la última jornada y análisis comparativos entre la fase liga y el sistema de grupos anterior. Para los departamentos de datos de los clubes, el nuevo formato justifica invertir en modelos propios que estimen el número de puntos objetivo, las combinaciones de resultados relevantes y el impacto de cada gol. 13. Conclusión El nuevo formato de la Champions League representa una apuesta por un modelo de liga ampliada que busca incrementar la competitividad global, la emoción y el valor económico de las competiciones europeas, preservando al mismo tiempo la esencia de clasificación por mérito y eliminatorias directas. La estructura de 36 equipos, la fase liga con ocho partidos y el sistema de play-offs generan más enfrentamientos de interés y más caminos de acceso a las rondas finales. Al mismo tiempo, la reforma plantea desafíos significativos en términos de carga de partidos, equilibrio entre federaciones y comprensión del sistema. El impacto real se medirá en el medio y largo plazo, a través de la evolución de la distribución de títulos, la diversidad de clubes que alcanzan fases avanzadas, los datos de audiencia y la salud del calendario de selecciones y ligas domésticas. Las decisiones sobre futuros ajustes deberán apoyarse en el análisis continuo de datos deportivos y económicos, en el diálogo con clubes y ligas y en la capacidad para seguir reforzando el modelo europeo de fútbol basado en la solidaridad, la meritocracia y la apertura de oportunidades a clubes de todos los tamaños (https://www.worldfootball.net/news/_n5185103_/uefa-aprueba-nuevos-formatos-de-competiciones/).