1. Introducción El comercio internacional se refiere al intercambio de bienes, servicios y, crecientemente, datos entre países. Este intercambio permite que las economías se especialicen según sus ventajas comparativas, accedan a insumos y tecnologías que no producen localmente y amplíen los mercados para sus empresas. El volumen global de comercio de bienes y servicios alcanzó en torno a 33 billones de dólares en 2024, aproximadamente un 30% del PIB mundial, y continuó expandiéndose a comienzos de 2025 (https://unctad.org/es/press-material/datos-cifras-comercio). Alrededor del 80% del comercio mundial se organiza dentro de cadenas globales de valor manejadas por empresas multinacionales, donde las distintas etapas de producción (desde la extracción de materias primas hasta el ensamblaje final) se reparten entre países según costos, capacidades y acuerdos comerciales (https://unctad.org/es/press-material/datos-cifras-comercio). En este entramado, los aranceles influyen directamente en los costos relativos, en la elección de proveedores y en la localización de inversiones productivas. Sin embargo, el entorno actual está marcado por tensiones geopolíticas, disputas comerciales y una creciente incertidumbre sobre las reglas del juego. Esta incertidumbre actúa como un arancel adicional sobre la confianza, elevando los costos de financiación, reconfigurando rutas comerciales y afectando con especial dureza a las economías en desarrollo (https://unctad.org/es/press-material/datos-cifras-comercio). 2. ¿Qué son los aranceles? Los aranceles son impuestos que un país aplica a los bienes que ingresan por sus fronteras. Al elevar el precio de los productos importados, otorgan una ventaja de precio a los productos nacionales equivalentes y constituyen una fuente de ingresos para el Estado (https://www.wto.org/spanish/tratop_s/tariffs_s/tariffs_s.htm). Desde la perspectiva jurídica de la OMC, los países miembros inscriben en sus listas de concesiones el tipo arancelario máximo (tipo consolidado) que pueden aplicar a cada línea arancelaria. La Ronda Uruguay culminó con reducciones significativas de estos tipos y con el compromiso de consolidarlos a niveles que resultan difíciles de aumentar sin compensar a otros miembros. La Agenda de Doha y procesos posteriores continúan buscando mejoras en el acceso a mercados para productos agrícolas y no agrícolas. En la práctica, los países aplican aranceles NMF (Nación Más Favorecida) a la mayoría de sus socios, pero pueden otorgar tipos más bajos a través de acuerdos comerciales preferenciales o regímenes especiales para países en desarrollo, lo que crea una jerarquía de accesos arancelarios que influye en las decisiones de exportación. 3. Tipos de aranceles y estructura arancelaria Por forma de cálculo, los aranceles pueden ser: - Ad valorem: un porcentaje del valor de la mercancía (por ejemplo, 10% del valor CIF). - Específicos: un monto fijo por unidad física (por ejemplo, 50 dólares por tonelada). - Mixtos: combinación de un componente ad valorem y uno específico. Por trato aplicado, se distingue entre aranceles NMF, aranceles preferenciales en el marco de acuerdos comerciales y regímenes especiales para países menos adelantados. Estas diferencias generan márgenes de preferencia que pueden ser cruciales para la competitividad de determinados exportadores. A nivel global, aproximadamente dos tercios del comercio internacional se realiza ya sin aranceles, gracias a reducciones unilaterales y a acuerdos comerciales. Pero el tercio restante sigue enfrentándose a aranceles elevados, con fuertes diferencias sectoriales: la agricultura continúa siendo uno de los sectores más protegidos, la manufactura mantiene barreras significativas en industrias clave y las materias primas suelen enfrentar aranceles relativamente bajos (https://unctad.org/es/publication/actualizacion-sobre-el-comercio-global-marzo-de-2025-el-papel-de-los-aranceles-en-el). La estructura arancelaria también puede presentar escalada arancelaria: arancel bajo o nulo sobre materias primas, arancel medio sobre insumos intermedios y arancel más alto sobre productos finales. Esta configuración protege a la industria transformadora local, pero penaliza a los países que buscan exportar productos de mayor valor agregado a partir de sus recursos naturales. Un ejemplo reciente de diseño arancelario polémico es el de los llamados aranceles recíprocos propuestos por Estados Unidos, con tipos entre 11% y 50% para 57 socios comerciales, diseñados teóricamente para equilibrar déficits bilaterales. Aunque temporales y actualmente suspendidos, los análisis muestran que afectarían de forma desproporcionada a economías pequeñas y vulnerables, generando ingresos fiscales marginales y sin reducir de forma significativa el déficit comercial estadounidense (https://unctad.org/es/publication/actualizacion-sobre-el-comercio-global-abril-de-2025-aumento-de-aranceles-el-impacto-en). 4. Objetivos de los aranceles Los aranceles se utilizan con objetivos múltiples que a menudo se superponen: - Protección de industrias nacientes: se busca dar tiempo a sectores incipientes para ganar escala, aprender y volverse competitivos. - Protección de sectores sensibles: agricultura, textil y otros sectores intensivos en empleo suelen recibir protección por motivos sociales y políticos. - Recaudación fiscal: en muchas economías de bajos ingresos, los aranceles son una fuente relevante de ingresos, más fácil de administrar que otros impuestos. - Estabilización interna: se pueden usar para amortiguar choques de precios internacionales, por ejemplo, reduciendo aranceles ante un aumento de precios mundiales de alimentos. - Negociación y retaliación: los aranceles operan como moneda de cambio en negociaciones comerciales y como instrumento para responder a prácticas consideradas desleales. El reto para la política económica consiste en utilizar los aranceles de manera estratégica sin comprometer la competitividad general de la economía ni la integración en cadenas de valor donde la participación estable y previsible resulta clave. 5. Efectos económicos de los aranceles Desde el punto de vista microeconómico, un arancel sobre un bien importado eleva el precio interno por encima del precio mundial. Los consumidores pagan más y consumen menos, mientras que algunos productores locales pueden incrementar su producción y mejorar sus márgenes. El gobierno recauda ingresos por cada unidad importada, pero la reducción en cantidades comerciadas genera pérdidas netas de bienestar (pérdidas irrecuperables) por la menor eficiencia asignativa. En el largo plazo, los aranceles pueden tener efectos dinámicos: si la protección es temporal y está bien diseñada, puede facilitar procesos de aprendizaje, inversión y transferencia tecnológica. Pero si se mantiene de forma indefinida, puede crear sectores poco innovadores, con baja productividad y dependientes de la protección. En términos fiscales, los aranceles constituyen un instrumento de recaudación relativamente sencillo de administrar, ya que los puntos de entrada son limitados y fáciles de controlar. No obstante, incrementos muy fuertes —como el aumento de la tasa arancelaria efectiva promedio de Estados Unidos de 2,6% a 17,9% entre 2024 y septiembre de 2025— pueden provocar desvíos de comercio hacia productos y proveedores menos gravados, reduciendo la base imponible y, en algunos casos, generando aumentos de ingresos mucho menores de los esperados (https://unctad.org/es/press-material/datos-cifras-comercio). 6. Impacto sobre los países en desarrollo Los países en desarrollo suelen enfrentar aranceles más altos al intentar acceder a mercados de economías avanzadas, especialmente en productos agrícolas y textiles, que concentran buena parte de su oferta exportable. En el caso de las exportaciones agrícolas, los derechos de importación promedio pueden acercarse al 20% bajo trato NMF, mientras que los textiles y prendas están sujetos a algunas de las tasas más altas dentro de la manufactura (https://unctad.org/es/publication/actualizacion-sobre-el-comercio-global-marzo-de-2025-el-papel-de-los-aranceles-en-el). El comercio Sur-Sur tampoco está exento: flujos como los de América Latina hacia Asia Meridional cargan aranceles promedio cercanos al 15%, lo que dificulta que el dinamismo de estas regiones se traduzca en una integración profunda de sus cadenas productivas (https://unctad.org/es/publication/actualizacion-sobre-el-comercio-global-marzo-de-2025-el-papel-de-los-aranceles-en-el). La escalada arancelaria agrava este panorama. A lo largo de la cadena del cacao y el chocolate, por ejemplo, el cacao en grano suele entrar libre de aranceles, mientras que los productos de chocolate enfrentan aranceles significativamente más altos. Grandes exportadores de chocolate como Canadá, México, Bélgica o Suiza han visto aumentos arancelarios relativamente menores que países productores de cacao como Costa de Marfil, Ecuador, Ghana o Indonesia, lo que refuerza la especialización de estos últimos en materias primas y limita sus oportunidades de avanzar hacia productos de mayor valor agregado (https://unctad.org/es/publication/actualizacion-sobre-el-comercio-mundial-febrero-de-2026-quien-gana-cuando-cambian-las). Además, medidas como los aranceles recíprocos propuestos por Estados Unidos afectan de forma desproporcionada a economías pequeñas y vulnerables que, a menudo, representan menos del 0,1% del déficit comercial estadounidense pero dependen en gran medida del acceso al mercado de ese país. En muchos casos, los ingresos adicionales que generarían estos aranceles serían inferiores al 1% de los ingresos actuales por derechos de aduana, mientras que el daño para las perspectivas de diversificación y desarrollo sería considerable (https://unctad.org/es/publication/actualizacion-sobre-el-comercio-global-abril-de-2025-aumento-de-aranceles-el-impacto-en). 7. Aranceles, cadenas globales de valor y desvío de comercio Con alrededor del 80% del comercio mundial ocurriendo en cadenas globales de suministro, cualquier cambio arancelario repercute en múltiples eslabones, desde proveedores de materias primas hasta productores de componentes y ensambladores finales (https://unctad.org/es/press-material/datos-cifras-comercio). Los cambios en los regímenes arancelarios redistribuyen la competitividad relativa no solo entre empresas nacionales y extranjeras, sino también entre proveedores de distintos países. Por ejemplo, aumentos arancelarios desiguales han hecho que las importaciones estadounidenses de vino sudafricano sean, a principios de 2026, unos 17 puntos porcentuales más caras que las de otros exportadores en comparación con 2024, mientras que las importaciones de arroz de Italia se han vuelto cerca de 12 puntos porcentuales más baratas que las de otros proveedores (https://unctad.org/es/publication/actualizacion-sobre-el-comercio-mundial-febrero-de-2026-quien-gana-cuando-cambian-las). Este tipo de diferencias altera las decisiones de abastecimiento de importadores y compradores, generando desvío de comercio hacia los proveedores con mejor acceso arancelario. Los países que pierden competitividad relativa ven reducirse sus cuotas de mercado, mientras que otros pueden ganar terreno sin haber mejorado necesariamente su eficiencia productiva. En promedio, las economías desarrolladas parecen menos afectadas por los cambios arancelarios recientes de Estados Unidos, ampliando su ventaja arancelaria previa, mientras que las economías en desarrollo han visto aumentar su desventaja relativa y los países menos adelantados han pasado de una posición neutral a una desventaja clara (https://unctad.org/es/publication/actualizacion-sobre-el-comercio-mundial-febrero-de-2026-quien-gana-cuando-cambian-las). 8. Tendencias recientes e incertidumbre Las últimas Actualizaciones sobre el Comercio Mundial muestran un entorno de comercio aún expansivo, pero con crecimiento más moderado y riesgos crecientes. En 2024, los servicios impulsaron la expansión, con un crecimiento anual cercano al 9% y una contribución de unos 700 mil millones de dólares, mientras que el comercio de bienes creció alrededor del 2%, contribuyendo con 500 mil millones (https://unctad.org/es/publication/actualizacion-sobre-el-comercio-global-marzo-de-2025-el-papel-de-los-aranceles-en-el). No obstante, el crecimiento se desaceleró en la segunda mitad de 2024 y persisten perspectivas frágiles. Además de los aranceles, las perturbaciones en las cadenas de suministro, las amenazas de guerras comerciales y la competencia por minerales críticos aumentan la incertidumbre y los costos logísticos (https://unctad.org/es/press-material/datos-cifras-comercio). La incertidumbre se ha convertido en un arancel oculto: al no saber qué reglas regirán en el futuro cercano, empresas y países incorporan una prima de riesgo en sus decisiones de inversión y comercio. Esto puede retrasar proyectos, encarecer el crédito y favorecer estrategias de diversificación que, aunque prudentes, también conllevan costos de transición. En este contexto, dos áreas presentan oportunidades de crecimiento: el comercio de servicios, que mantiene tasas de expansión en torno al 6%, y los minerales críticos para la transición energética (como el litio, el níquel o el cobalto), que ofrecen una vía de diversificación para muchos países en desarrollo, siempre que puedan avanzar hacia formas de producción más sostenibles y de mayor valor agregado (https://unctad.org/es/press-material/datos-cifras-comercio). 9. Ventajas y desventajas de los aranceles Las ventajas potenciales de los aranceles incluyen: - Protección de industrias nacientes que necesitan tiempo para alcanzar escala y productividad. - Sostenimiento de sectores sensibles (agricultura, textil) ante choques de precios o competencia súbita. - Recaudación fiscal relativamente sencilla de administrar, importante en economías con sistemas tributarios débiles. - Uso como instrumento de negociación para obtener concesiones en otros ámbitos. Las desventajas abarcan: - Aumento de precios para consumidores y empresas, lo que reduce el poder adquisitivo y puede encarecer insumos clave para la producción. - Pérdidas de eficiencia económica por menor volumen comerciado y reasignación ineficiente de recursos. - Desvío de comercio hacia proveedores menos eficientes pero con mejor acceso arancelario. - Riesgo de represalias y escaladas arancelarias que erosionan el sistema multilateral. - Captura de la política comercial por intereses particulares que buscan protección permanente. Por ello, la evaluación de un arancel debe ir más allá del impacto en un sector concreto y considerar sus efectos sistémicos sobre la competitividad, la inversión y la integración internacional. 10. Estrategias de política y gestión de riesgos Para los gobiernos, una estrategia moderna de aranceles debe combinar análisis cuantitativo, coordinación con otras políticas y atención a los efectos distributivos. Algunas líneas de acción incluyen: - Mapear la estructura arancelaria nacional y compararla con la de socios y competidores utilizando herramientas como el Data Lab de la OMC (https://globaltradedata.wto.org/es) y el portal I-TIP Goods para medidas comerciales (https://i-tip.wto.org/goods/Forms/ProductViewNew.aspx?language=es). - Identificar escaladas arancelarias que desincentiven el avance hacia productos de mayor valor agregado y evaluar su reforma gradual. - Utilizar acuerdos comerciales preferenciales para mejorar el acceso a mercados clave, en particular para sectores con alto potencial de empleo y diversificación. - Diseñar mecanismos de apoyo complementarios (formación, innovación, financiamiento) para que las empresas se adapten a reducciones arancelarias sin perder competitividad. - Prever cláusulas de salvaguardia bien diseñadas para responder a choques excepcionales sin recurrir a aumentos permanentes de aranceles. Para los países en desarrollo y menos adelantados, resulta especialmente importante: - Aprovechar esquemas de preferencias unilaterales y acuerdos regionales que conceden acceso preferencial a mercados grandes. - Negociar un trato especial y diferenciado coherente con sus restricciones de capacidad. - Desarrollar capacidades para monitorear cambios arancelarios en mercados clave y anticipar ajustes en sus cadenas de suministro. Para las empresas exportadoras, algunas acciones prácticas son: - Vigilar de manera continua la clasificación arancelaria de sus productos y los márgenes de preferencia disponibles. - Diversificar mercados de destino para reducir la dependencia de un solo país importador. - Ajustar la localización de etapas productivas para minimizar la exposición a aranceles y aprovechar acuerdos regionales. - Utilizar información oficial de OMC y UNCTAD para elaborar escenarios de riesgo y planes de contingencia. 11. Conclusiones El comercio internacional sigue siendo un motor clave del desarrollo, pero se enfrenta a vientos en contra crecientes derivados de la escalada arancelaria, las disputas comerciales y la incertidumbre sobre las reglas. Los aranceles, como instrumento histórico de política comercial, no desaparecerán, pero su uso exige cada vez más precisión, transparencia y coordinación con otras políticas. Una gestión responsable de los aranceles implica encontrar un equilibrio entre la protección legítima de ciertos sectores y la necesidad de mantener un sistema comercial abierto, previsible y orientado al desarrollo. Los análisis recientes enfatizan la importancia de reconstruir la confianza y la estabilidad en el sistema comercial multilateral, objetivo central de procesos como la conferencia UNCTAD16 (https://unctad.org/es/press-material/datos-cifras-comercio). Apoyarse en datos, modelos y plataformas especializadas —como las actualizaciones mensuales de UNCTAD sobre comercio global y los portales estadísticos de la OMC— permite diseñar estructuras arancelarias que minimicen distorsiones, eviten escaladas innecesarias y contribuyan a una integración más inclusiva, en la que los países en desarrollo puedan avanzar en la cadena de valor y aprovechar plenamente las oportunidades del comercio internacional.