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Mercado laboral y salarios
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Panorama 2024-2026
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Tres relojes clave
- Salarios 2024 cerrados: el dato sólido para comparar ya no es una pista mensual sino la foto anual del INE, y ahí aparece un mercado donde la media sube pero el centro social sigue más abajo.
- Empleo 2025 récord: la mejor foto de volumen llegó con 22,46 millones de ocupados y obliga a separar creación de puestos de trabajo de calidad salarial y capacidad real de ahorro.
- Coste laboral 1T2026: la señal más reciente no habla de nóminas limpias sino de presión empresarial, con un 4,9% interanual que aprieta márgenes de forma muy desigual.
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Lectura rápida
- Más ocupación nacional: España sumó más de 600.000 ocupados en 2025, una cifra potente que sostiene el consumo pero no borra la sensación de estrechez en muchos hogares.
- Menos paro agregado: bajar del 10% tiene carga simbólica en España, aunque ese alivio convive con bolsas de desempleo femenino y de larga duración mucho más resistentes.
- Brechas persistentes: el mercado mejora en cantidad, pero sigue partido por género, territorio, ocupación y sector, así que no todos notan igual la bonanza de los titulares.
- Vivienda presiona renta: cuando alquileres e hipotecas suben mucho más que el IPC, una subida salarial que parece buena en la nómina se vuelve escasa al final del mes.
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Cómo leer salarios
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Media no basta
- Media 29.540 euros: el promedio nacional impresiona en titulares, pero mezcla sueldos altos con bases mucho más ajustadas y por eso retrata peor al trabajador corriente.
- Mediana 24.497 euros: esta cifra se acerca más a la vida real porque deja claro que la mitad de los asalariados queda por debajo, muy lejos del brillo de la media.
- Moda 16.520 euros: el sueldo más frecuente enseña dónde se concentra de verdad el mercado, en un tramo que deja poco colchón cuando se suman alquiler, energía y comida.
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Distribución sesgada
- 29,5% entre 16k y 23k: casi tres de cada diez asalariados se movieron en esa franja en 2024, señal de que el empleo existe pero a menudo con margen muy corto.
- La cola alta eleva media: unos salarios elevados tiran del promedio hacia arriba y maquillan que el centro del mercado está bastante más cerca de 24.497 que de 29.540 euros.
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Coste no es nómina
- Incluye cotizaciones: cuando sube el coste laboral no todo acaba en la cuenta del empleado, porque una parte relevante se queda en cuotas y cargas asociadas al contrato.
- Incluye otros costes: además del salario directo, el indicador suma partidas que pesan en la empresa y explican por qué un alza del coste no equivale a una mejora igual de la nómina.
- Sirve para medir presión: el coste por hora ayuda a ver dónde aprietan convenios, escasez de perfiles o rigideces, algo clave para ramas como sanidad, educación o construcción.
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Brechas salariales
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Género
- Mujeres 26.904 euros: el promedio femenino sigue atrapado varios escalones por debajo del masculino, con parcialidad, cuidados y peores sectores empujando en la misma dirección.
- Hombres 32.057 euros: el salario medio masculino sigue marcando una ventaja clara, reforzada por mayor presencia en puestos mejor pagados y sectores con más continuidad.
- Brecha 5.153 euros: la distancia anual entre hombres y mujeres ya no cabe en un matiz estadístico, porque son varios meses de alquiler o hipoteca en muchas ciudades.
- 83,9% del salario masculino: esa proporción resume mejor la brecha que un discurso abstracto, porque muestra que la recuperación sigue llegando con distinta intensidad.
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Ocupación
- Directores 63.865 euros: la cúspide salarial duplica con holgura la media y marca una distancia enorme con la base, algo que condiciona carrera, ahorro y movilidad social.
- No cualificados 16.063 euros: en la parte baja del mercado, muchos puestos apenas dejan margen tras transporte, comida y vivienda, aunque formalmente cuenten como empleo.
- Casi cuatro veces de distancia: la brecha entre la dirección y los trabajos menos cualificados no es solo jerarquía, también define quién puede progresar y quién resiste.
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Territorio
- País Vasco 35.170: liderar el salario medio regional da ventaja para atraer talento, aunque el coste de vivir también pese y no todo el territorio reparta igual esa mejora.
- Madrid 34.410: la capital combina sueldos altos y polos de empleo cualificado, pero también una vivienda tan tensionada que recorta buena parte de la ganancia nominal.
- Extremadura 24.979: estar en la zona baja del mapa salarial limita consumo y capacidad de retener profesionales, sobre todo frente a regiones que pagan más de 10.000 euros extra.
- Brecha regional superior a 10.000: entre País Vasco y Extremadura cabe una diferencia anual que altera decisiones de mudanza, ahorro y fuga de perfiles cualificados.
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Sectores clave
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Alta remuneración
- Energía 57.932 euros: la rama mejor pagada triplica a la hostelería y refleja un tejido que compite con más productividad, capital y perfiles escasos.
- Finanzas 51.863 euros: banca y seguros siguen en la zona alta del tablero salarial, con capacidad para retener talento y absorber mejor los aumentos de costes.
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Baja remuneración
- Hostelería 17.653 euros: uno de los grandes motores de contratación también es uno de los peores pagadores, una combinación que explica mucha rotación y poco colchón doméstico.
- Artes 20.383 euros: el sector recreativo queda cerca de la parte baja y además llegó a retroceder, señal de que no toda la economía cultural vive el mismo impulso.
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Coste 1T2026
- Educación +9,1%: el mayor salto de coste por hora en 2026 apunta a convenios, presión de plantilla y menor margen para absorber subidas sin tensión presupuestaria.
- Construcción +7,3%: el aumento del coste laboral refleja una rama con actividad fuerte y necesidad de mano de obra, donde cubrir vacantes empieza a salir bastante más caro.
- Hostelería +1,8%: el coste apenas sube en uno de los sectores más extensos y peor pagados, lo que ayuda a entender por qué muchos camareros siguen lejos de la mejora media.
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Mecanismo de fondo
- Servicios cualificados tiran arriba: actividades profesionales, científicas o tecnológicas están empujando las subidas, señal de que la escasez de perfiles ya se paga.
- Ramas intensivas frenan sueldos: cuando pesa demasiado la contratación en hostelería, comercio o limpieza, el mercado crea empleo rápido pero contiene la mejora salarial de base.
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Empleo 2025
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Récord de ocupación
- 22,46 millones ocupados: el récord de 2025 confirma que la economía española crea trabajo a gran escala, aunque no garantice carreras estables ni renta holgada.
- Tasa de empleo 53,09%: alcanzar un máximo histórico mejora la foto macro, pero no elimina la diferencia entre tener trabajo y llegar con margen al final del mes.
- Mujeres crecen más: el empleo femenino avanzó más deprisa que el masculino en 2025, aunque partía de una tasa de empleo mucho menor y la brecha no desaparece.
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Afiliación
- 21,68 millones afiliados: la Seguridad Social cerró 2025 en niveles altos, una señal de resistencia laboral que además sostiene ingresos públicos y protección social.
- Régimen General 79,28%: la gran mayoría de afiliados sigue en el paraguas más estable del sistema, lo que refuerza la idea de normalización tras años de crisis.
- Sanidad y educación lideran avance: junto a construcción, transporte y actividades profesionales, estas ramas explican buena parte del nuevo empleo afiliado de 2025.
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Más estabilidad
- Indefinida +2,80%: la contratación estable sigue ganando terreno y consolida un cambio relevante, aunque un contrato fijo no siempre signifique salario suficiente ni jornada completa.
- Temporal -0,63%: la caída de la temporalidad es buena noticia en el papel, pero conviene mirar si parte del ajuste se desplaza hacia fórmulas con menos horas efectivas.
- Estabilidad 78,24%: el peso de la contratación indefinida ya es alto, una mejora clara frente al viejo mercado español, aunque todavía muy desigual según sexo y sector.
- Brecha femenina en estabilidad: las mujeres siguen con peor tasa de empleo estable que los hombres, y ahí pesan parcialidad, cuidados y concentración en ramas más frágiles.
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Paro y cobertura
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Desempleo EPA
- 2,477 millones: la EPA cerró 2025 con un volumen de paro mucho menor que en otras etapas, pero aún demasiado grande para hablar de normalidad sin matices.
- Tasa 9,93%: caer por debajo del 10% cambia el tono del debate laboral en España, aunque el dato conviva con un núcleo duro de desempleo difícil de reabsorber.
- Por debajo del 10%: cruzar ese umbral tiene valor político y psicológico, pero no basta para cantar victoria cuando casi la mitad del paro es de larga duración.
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Paro registrado
- 2,409 millones: el paro registrado bajó con fuerza, aunque seguir por encima de dos millones recuerda que la mejora macro no ha cerrado la herida laboral de fondo.
- Casi 60% mujeres: el desempleo registrado sigue teniendo rostro femenino, una señal de que la desigualdad no acaba al entrar en el mercado, también pesa al quedarse fuera.
- Perfil mayor de 45 años: la protección por desempleo concentra muchos beneficiarios en edades medias y altas, así que reciclar carreras ya es tan urgente como crear empleo joven.
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Larga duración
- 45,87% más de un año: casi la mitad del paro registrado arrastra duración larga, lo que erosiona habilidades, desanima la búsqueda y empeora la negociación salarial.
- Afecta más a mayores: cuando el desempleo se alarga, los mayores de 45 años suelen pagar más caro el corte, porque reengancharse al mercado exige reciclarse y aceptar peores condiciones.
- Reduce capacidad de retorno: un paro demasiado largo enfría contactos, rutina y confianza, así que volver al empleo suele exigir más formación y ceder más en sueldo.
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Cobertura
- 79,10% en diciembre: la cobertura por desempleo mejoró incluso con menos parados, un colchón útil para hogares donde la búsqueda de trabajo sigue alargándose.
- Mejora de 1,02 puntos: el avance de la cobertura no resuelve todo, pero reduce vulnerabilidad en un mercado donde el paro de larga duración sigue pesando mucho.
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Estructura ocupacional
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Contratación concentrada
- 61% en servicios y elementales: la contratación se concentra en camareros, ventas, limpieza y tareas básicas, una base que absorbe mano de obra rápido pero estira poco los salarios.
- 48,25% cualificación media: casi la mitad de los contratos cae en ese nivel, suficiente para sostener volumen laboral pero no para cambiar por sí solo la renta disponible media.
- 33,71% cualificación baja: un tercio del mercado sigue apoyándose en puestos con poca barrera de entrada y alta rotación, justo donde cuesta más ganar productividad y sueldo.
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Ocupaciones tractoras
- Camareros asalariados: que sigan entre las ocupaciones más contratadas explica por qué España crea empleo deprisa, pero también por qué tanta mejora se queda en sueldos modestos.
- Peones manufactureros: su peso en la contratación muestra que la industria aún absorbe base laboral, aunque en tramos donde la progresión salarial suele ser limitada.
- Personal de limpieza: es una de las grandes puertas de entrada al empleo y también un recordatorio de que muchas trayectorias siguen pegadas a salarios bajos y parcialidad.
- Vendedores en tiendas: comercio minorista y almacenes siguen tirando de contratos, pero con márgenes estrechos, horarios duros y poco espacio para grandes saltos salariales.
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Sesgo de género ocupacional
- Cuidados y limpieza femeninos: la concentración de mujeres en estas tareas ayuda a explicar por qué la brecha salarial persiste incluso cuando mejora el empleo agregado.
- Construcción y transporte masculinos: la presencia mayoritaria de hombres en ramas mejor pagadas y más continuas alimenta una ventaja salarial que luego aparece en la media.
- Condiciona salarios y estabilidad: la división ocupacional por sexo no es un detalle cultural, porque acaba decidiendo sueldo, jornada, continuidad y carrera.
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Tensiones y tareas
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Poder adquisitivo
- IPC 2,7% en 2025: aunque la inflación general se moderó, ese dato sirve de poco si los gastos grandes del hogar, empezando por la vivienda, corren por otra calle.
- Vivienda +12,7%: con alquileres y precios disparados muy por encima del IPC, buena parte de la mejora salarial se evapora justo en la partida más difícil de recortar.
- La subida salarial se erosiona: cobrar algo más no garantiza respirar mejor si hipoteca, alquiler y energía capturan la ventaja antes de llegar a fin de mes.
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Riesgos estructurales
- Brecha de género: sigue incrustada en sectores, jornadas y promociones, así que el crecimiento del empleo no basta para cerrar una desigualdad que se reproduce sola.
- Paro de larga duración: es el riesgo menos vistoso y más corrosivo, porque aparta del mercado a miles de personas justo cuando el empleo agregado presume de fortaleza.
- Envejecimiento afiliado: una parte creciente de la protección y la afiliación se concentra en mayores de 45, lo que obliga a pensar más en reciclaje que en primer empleo.
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Qué vigilar ahora
- Mediana salarial 2025-2026: si esta cifra no mejora de verdad, la sensación social seguirá siendo de estrechez aunque la media y el PIB mantengan buena cara.
- Coste por hora 2026: vigilarlo sector a sector dirá si la presión salarial se reparte o si vuelve a concentrarse en ramas cualificadas con más poder de negociación.
- Temporalidad efectiva: más contratos indefinidos solo convencerán si vienen acompañados de horas reales, continuidad y menos uso defensivo de figuras como el fijo discontinuo.
- Vacantes cualificadas: si siguen tensionando tecnología, sanidad o actividades profesionales, ahí se verá antes que en otros sitios el cambio de modelo productivo.
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Fuentes oficiales
- https://ine.es/dyngs/Prensa/EAES2024.htm
- https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ICLA1T26.htm
- https://www.sepe.es/HomeSepe/que-es-observatorio/publicaciones-observatorio/detalle-publicacion-observatorio~_publicaciones_publicaciones-observatorio_RESUMENES-EJECUTIVOS-2026_imt-2026-estatal~.html
- https://sepe.es/dctm/informes%3A09019af480269c9c/RElTRVdFQg%3D%3D/4680-704.pdf
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Resumen extenso
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