1. Introducción: plataformas de streaming y sociedad Las plataformas de streaming son infraestructuras digitales que distribuyen contenidos audiovisuales (series, películas, vídeos en directo, programas televisivos, música, podcasts y otros formatos multimodales) mediante transmisión continua de datos a través de Internet. A diferencia de la televisión tradicional, el usuario decide qué ver, cuándo y en qué dispositivo, y puede interrumpir, retomar o abandonar un contenido en cualquier momento. Esta flexibilidad sitúa al streaming en el centro de la vida cotidiana, al organizar el ocio, la información y la socialización alrededor de pantallas conectadas. En el plano social, el streaming no solo sustituye a parte del consumo televisivo, sino que lo reconfigura: desplaza la centralidad del televisor del salón hacia dispositivos personales, y convierte a la audiencia en una red de usuarios que comentan, recomiendan y amplifican contenidos en redes sociales y servicios de mensajería. La frontera entre televisión, plataformas de vídeo, redes sociales, videojuegos en streaming y servicios de música con vídeo se vuelve difusa, creando un ecosistema híbrido de consumo audiovisual. 2. Evolución histórica: de la TV lineal al ecosistema de plataformas Durante buena parte del siglo XX, la televisión de emisión lineal funcionó como medio dominante, con horarios fijos, escaso control por parte del espectador y una programación filtrada por unos pocos intermediarios (cadenas públicas o privadas). La expansión del cable y el satélite multiplicó los canales, pero mantuvo la lógica de parrilla y de audiencia masiva. La digitalización, la compresión de vídeo y la generalización de la banda ancha abrieron la puerta a la distribución bajo demanda. Primero aparecieron servicios de vídeo bajo demanda vinculados a operadores de cable o telecomunicaciones; posteriormente surgieron plataformas independientes de streaming por suscripción, que comenzaron a producir contenidos propios y a competir directamente con la televisión tradicional. En paralelo, las redes sociales incorporaron funciones de vídeo y retransmisión en directo, integrando comunicación interpersonal, contenido profesional y producciones de creadores independientes (https://www.unesco.org/mil4teachers/es/module7/unit4). Hoy coexiste un mosaico de opciones: televisión lineal gratuita, televisión de pago, plataformas de suscripción globales y locales, servicios gratuitos financiados por publicidad, plataformas híbridas que combinan vídeo corto, directo y contenido bajo demanda, y aplicaciones centradas en nichos como deportes, anime o documentales. La elección del usuario se convierte en una gestión permanente de catálogos, interfaces y recomendaciones. 3. Tipos de plataformas, modelos de negocio y contenidos Las plataformas de streaming se diferencian por su modelo de financiación: - Suscripción (SVOD): pago mensual o anual que ofrece acceso ilimitado al catálogo. - Financiadas por publicidad (AVOD): acceso gratuito a cambio de anuncios personalizados. - Modelos híbridos: combinan suscripción con publicidad más limitada o catálogos segmentados. - Pago por visión (TVOD): alquiler o compra de contenidos específicos. En cuanto a contenidos, pueden centrarse en producciones cinematográficas y televisivas, en retransmisiones en directo de eventos (deportes, conciertos, videojuegos), en catálogos musicales con vídeo, o en mezclas de contenido profesional y generado por usuarios. Esta diversidad permite atender nichos específicos, pero también intensifica la competencia por la atención, al superponerse múltiples servicios sobre un mismo tiempo disponible. 4. Experiencia de usuario y transformación del consumo audiovisual El streaming introduce mecanismos que modifican la experiencia de visionado: - Visionado bajo demanda con control del usuario sobre pausas, retrocesos y selecciones. - Maratones de series (binge-watching) facilitados por temporadas completas y reproducción automática del siguiente episodio. - Acceso multipantalla (televisor conectado, ordenador, tableta, teléfono) que permite continuar el visionado en movilidad. - Funciones de listas, favoritos y recordatorios que refuerzan el vínculo con la plataforma. Estos mecanismos alteran la relación con el tiempo. La emisión lineal imponía horarios que estructuraban la vida cotidiana; el streaming introduce flexibilidad, pero también la tentación de alargar las sesiones de visionado más allá de lo previsto. En el plano social, el consumo puede ser simultáneamente más individualizado (cada persona elige su contenido) y más social, gracias a la conversación paralela en redes sociales, chats y comunidades de fans que comentan episodios en tiempo real o a posteriori. 5. Algoritmos de recomendación, datos y economía de la atención Los algoritmos de recomendación son el núcleo de muchas plataformas de streaming. Se alimentan de datos sobre lo que cada usuario ve, cuánto tiempo permanece, qué abandona, qué valora positivamente, qué busca, y también de información agregada de millones de usuarios. A partir de estos datos, priorizan contenidos que maximizan el tiempo de visionado y la probabilidad de permanencia o de renovación de la suscripción. Esta lógica tiene varias implicaciones: - Personalización: la plataforma ofrece un catálogo diferente a cada usuario, aumentando la sensación de relevancia. - Optimización comercial: los contenidos que retienen mejor la atención pueden recibir mayor visibilidad. - Riesgo de burbujas: la personalización extrema puede reducir la exposición a contenidos diversos o disidentes. La economía de la atención convierte el tiempo de visionado en un recurso económico central. Los datos generados se utilizan para ajustar decisiones de inversión en contenidos, negociar derechos, diseñar campañas de marketing y, en el caso de servicios con publicidad, vender audiencias segmentadas a anunciantes. Esto refuerza la centralidad de las plataformas en la cadena de valor de la comunicación digital y la recopilación masiva de datos personales plantea interrogantes sobre privacidad, perfilado y posibles discriminaciones algorítmicas. 6. Impactos sociales y culturales El streaming facilita el acceso a producciones de diversos países, géneros y lenguas, lo que puede fortalecer la diversidad de expresiones culturales, favorecer la circulación de obras independientes y conectar a audiencias con contenidos que antes no llegaban a su territorio. Análisis sobre tecnologías digitales y diversidad cultural subrayan tanto estas oportunidades como los riesgos de concentración y homogeneización (https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000375198_spa). A la vez, las plataformas se convierten en espacios donde se negocian identidades, géneros, etnias y representaciones de grupos históricamente marginados. Series, películas y contenidos de creadores independientes pueden cuestionar estereotipos, visibilizar realidades locales y contribuir a debates públicos sobre temas sociales. No obstante, la lógica de búsqueda de audiencias masivas y la presión por lograr contenidos “virales” pueden empujar a fórmulas previsibles y a representaciones superficiales. En el ámbito comunitario, el vídeo en directo y las plataformas de streaming social permiten crear microcomunidades alrededor de intereses específicos (por ejemplo, videojuegos, deporte, educación, activismo). Estas comunidades generan nuevas formas de sociabilidad, apoyo mutuo y aprendizaje informal, pero también pueden reproducir dinámicas de exclusión, hostilidad o polarización. 7. Riesgos para el bienestar, la información y la privacidad El diseño de muchas plataformas favorece el consumo prolongado: reproducción automática, recomendaciones encadenadas, notificaciones y métricas de avance que incitan a “terminar la temporada”. Esto puede impactar en el sueño, el sedentarismo y la capacidad de concentración, especialmente en niños y adolescentes, si no se establecen límites claros. En plataformas con contenido generado por usuarios, el streaming se combina con desinformación, teorías conspirativas y discurso de odio, lo que afecta a la calidad de la información disponible y al clima de convivencia. Las directrices internacionales resaltan la necesidad de abordar estos problemas sin restringir indebidamente la libertad de expresión ni el acceso a información plural (https://www.unesco.org/es/articles/en-la-unesco-un-llamamiento-para-regular-las-plataformas-digitales-frente-la-desinformacion-y-el). En términos de privacidad, el uso intensivo de datos de visionado, historial de búsquedas, ubicación aproximada y características del dispositivo crea perfiles detallados de las personas usuarias. Estos perfiles se utilizan para personalizar la experiencia, pero también para segmentar publicidad o inferir preferencias sensibles. El riesgo se amplifica cuando los mismos conglomerados tecnológicos operan múltiples servicios interconectados. Por último, la brecha digital (diferencias en acceso a Internet de calidad, dispositivos adecuados y competencias digitales) condiciona quién puede aprovechar plenamente los beneficios del streaming y quién queda rezagado en el acceso a contenidos educativos, culturales e informativos. 8. Gobernanza y regulación de plataformas digitales La gobernanza de las plataformas de streaming se inserta en un debate más amplio sobre cómo regular las plataformas digitales respetando derechos humanos, libertad de expresión y acceso a la información. Se han elaborado directrices que proponen marcos basados en la participación de múltiples partes interesadas: Estados, empresas, organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación, academia y comunidad técnica (https://www.unesco.org/es/articles/directrices-para-la-gobernanza-de-las-plataformas-digitales). Estas orientaciones destacan varios principios: - Centralidad de la libertad de expresión y del derecho a la información. - Responsabilidad compartida para abordar desinformación, discurso de odio y otros daños. - Transparencia sobre políticas de contenidos, algoritmos y prácticas de moderación. - Inclusión de voces de grupos marginados en la definición de normas y procesos. Conferencias y encuentros internacionales han subrayado la necesidad de construir un Internet confiable, con directrices globales que orienten la regulación sin imponer modelos únicos, reconociendo la diversidad de contextos y sistemas jurídicos (https://www.unesco.org/es/articles/gobernanza-de-las-plataformas-digitales-construyendo-un-foro-mundial-de-redes). Para las plataformas de streaming de contenidos audiovisuales, esto implica revisar las legislaciones audiovisuales, las normas de protección de menores, las cuotas de producción local y los estándares de transparencia sobre publicidad, algoritmos y recomendación de contenidos. 9. Alfabetización mediática, educación y competencias críticas El uso intensivo de streaming y redes sociales requiere que las personas desarrollen competencias de alfabetización mediática e informacional: comprender las características de cada plataforma, sus lenguajes, reglas de interacción, formas de monetización y posibles sesgos. Los materiales educativos dedicados a la comunicación en plataformas digitales insisten en que los usuarios son a la vez receptores y productores de mensajes, con capacidad para influir en otros a través de contenidos audiovisuales (https://www.unesco.org/mil4teachers/es/module7/unit4). En la práctica, esto implica enseñar a: - Analizar críticamente contenidos audiovisuales: narrativa, estereotipos, representación de género, etnia y clase. - Reconocer formatos híbridos (entretenimiento, publicidad, opinión) y distinguirlos de información verificable. - Entender cómo los algoritmos influyen en lo que se ve y en lo que permanece oculto. - Reflexionar sobre la propia participación: comentarios, compartidos, producción de vídeos y su impacto. La escuela, las familias y otros espacios educativos pueden utilizar ejemplos de plataformas de streaming para trabajar estas competencias, combinando análisis de contenidos con ejercicios de creación responsable (por ejemplo, pequeñas piezas audiovisuales, podcasts o vídeos explicativos) que sensibilicen sobre la huella digital, el respeto a la privacidad y la importancia de un discurso respetuoso. 10. Recomendaciones prácticas y estrategias accionables Para usuarios individuales: - Establecer horarios y límites: decidir de antemano cuánto tiempo dedicar al visionado y evitar que la reproducción automática alargue las sesiones. - Configurar las cuentas: revisar opciones de privacidad, historial, controles parentales y desactivar notificaciones no esenciales. - Diversificar el consumo: combinar plataformas comerciales con catálogos públicos, contenidos educativos y producciones locales. - Ver críticamente: contrastar contenidos informativos, prestar atención a estereotipos y reflexionar sobre los mensajes implícitos. Para familias y cuidadores: - Acompañar el consumo de menores, dialogando sobre lo que ven y cómo se sienten ante determinados contenidos. - Utilizar perfiles infantiles y filtros por edades cuando existan, sin confiar exclusivamente en ellos. - Negociar reglas claras de tiempo, dispositivos en el dormitorio y uso nocturno. Para educadores y centros educativos: - Integrar el análisis de contenidos de streaming en materias relacionadas con lengua, ciencias sociales, artes y ética. - Diseñar proyectos que comparen distintas plataformas, formatos y lenguajes audiovisuales. - Trabajar casos sobre desinformación audiovisual, publicidad encubierta y cultura de influencers. Para responsables públicos y reguladores: - Actualizar marcos regulatorios para incluir plataformas de streaming en políticas audiovisuales y de comunicación. - Promover transparencia sobre sistemas de recomendación, moderación y publicidad. - Fomentar incentivos a la producción local y a la diversidad de contenidos, evitando concentraciones excesivas. - Impulsar políticas de protección de datos que limiten el uso abusivo de perfiles de visionado. 11. Conclusiones generales Las plataformas de streaming han pasado de ser un complemento a la televisión a constituir el eje de un nuevo ecosistema audiovisual, en el que se entrelazan producción profesional, contenidos de creadores independientes y dinámicas propias de las redes sociales. Este ecosistema ofrece oportunidades sin precedentes para el acceso a contenidos diversos, la participación y la creación; pero también concentra poder económico, político y cultural en manos de unos pocos actores. El equilibrio entre innovación, libertad de expresión, diversidad cultural y protección frente a daños requiere marcos de gobernanza flexibles, participación de múltiples actores y políticas que fortalezcan las capacidades críticas de la ciudadanía. El futuro de la relación entre sociedad y televisión pasa por una comprensión profunda de cómo funcionan las plataformas de streaming, cómo influyen en hábitos, identidades y debates públicos, y qué estrategias individuales y colectivas permiten aprovechar sus beneficios mientras se reducen sus riesgos.