1. Introducción y contexto La digitalización del dinero y de los sistemas de pago está transformando la economía. En este contexto, las stablecoins se han consolidado como una de las innovaciones más visibles: criptoactivos que aspiran a ofrecer una unidad de cuenta estable en entornos donde predominan la alta volatilidad y la ausencia de respaldo institucional. Su función clave es servir de «puente» entre el mundo cripto y el sistema financiero tradicional, permitiendo que transacciones automatizadas y globales se expresen en algo parecido al dinero tal como se entiende en la economía real (https://www.bis.org/publ/work905.htm). Las cifras de mercado muestran tasas de crecimiento muy elevadas a partir de 2017, con una expansión especialmente intensa en periodos de auge del mercado cripto. De acuerdo con análisis recientes, la capitalización de las principales stablecoins se multiplicó varias veces en pocos años, y su uso pasó de nicho a crítico en plataformas de negociación y DeFi (https://www.ecb.europa.eu/press/financial-stability-publications/macroprudential-bulletin/html/ecb.mpbu202207_2~836f682ed7.es.html). Paralelamente, el perfil de los emisores evolucionó desde proyectos pequeños hacia consorcios con gobernanza más estructurada y, en algunos casos, hacia entidades con aspiraciones globales. Este desarrollo plantea preguntas fundamentales: ¿son las stablecoins dinero, fondos del mercado monetario, sistemas de pago o una combinación? ¿Qué ocurre si un emisor importante sufre una corrida de reembolsos? ¿Cómo se protegen a usuarios, ahorradores y al conjunto del sistema financiero? El marco conceptual y regulatorio debe responder a estas cuestiones sin sofocar la innovación. 2. Definición, mecanismos de estabilización y tipologías En esencia, una stablecoin es un pasivo digital emitido por una entidad (centralizada o descentralizada) que promete mantener una relación estable con un activo de referencia. El mecanismo para lograrlo puede ser: • Colateralización en dinero fiduciario y activos seguros: el modelo dominante en stablecoins «de pago» consiste en mantener reservas en depósitos bancarios, letras del Tesoro y otros instrumentos de deuda pública a corto plazo. La paridad se preserva porque los usuarios confían en que pueden devolver sus tokens y recibir la moneda subyacente a la par, sujeta a condiciones claras de redención. • Colateralización en criptoactivos: en este diseño, los usuarios bloquean activos volátiles (por ejemplo, ether) como garantía para generar stablecoins. Para compensar la volatilidad del colateral se exige sobrecolateralización (por ejemplo, 150 % del valor emitido), y contratos inteligentes liquidan automáticamente posiciones si el valor de la garantía cae por debajo de umbrales predefinidos. • Diseños algorítmicos o parcialmente algorítmicos: aquí se intenta mantener la paridad ajustando la oferta de tokens mediante reglas programadas, a veces apoyadas en tokens auxiliares que absorben pérdidas o beneficios. La experiencia muestra que estos esquemas son vulnerables a crisis de confianza súbitas: si el mercado pierde la fe en el algoritmo o en el valor de los tokens auxiliares, la paridad puede romperse de forma irreversible. Los proyectos de «global stablecoins» añaden capas de complejidad: pueden estar respaldados por cestas de activos, operar en múltiples jurisdicciones y apoyarse en grandes bases de usuarios de plataformas tecnológicas. Su adopción masiva podría alterar la estructura de pagos, el uso internacional de monedas y la demanda de activos seguros (https://www.bis.org/fsi/fsisummaries/global_stablecoins.htm). 3. Funciones dentro del ecosistema cripto Dentro del universo cripto, las stablecoins cumplen funciones cercanas a las del dinero en mercados financieros: • Unidad de cuenta y medio de intercambio para trading: la mayoría de plataformas de intercambio expresan precios en stablecoins referenciadas al dólar, lo que facilita la valoración y reduce el riesgo de tipo de cambio intradía. La liquidez en pares cripto–stablecoin suele superar a la de pares cripto–moneda fiduciaria. • Liquidez y colateral en DeFi: protocolos de préstamo, «yield farming» y «pools» de liquidez utilizan stablecoins como activo de referencia para depósitos, préstamos y liquidaciones. En muchos casos, el rendimiento ofrecido a los usuarios se determina sobre saldos denominados en stablecoins. • Vehículo para «aparcar» valor: los inversores pueden salir temporalmente de posiciones volátiles a stablecoins sin necesidad de interactuar con bancos o rampas tradicionales. Esta función de «cuenta de efectivo dentro del ecosistema» refuerza el papel de determinadas stablecoins como infraestructura crítica (https://www.ecb.europa.eu/press/financial-stability-publications/macroprudential-bulletin/html/ecb.mpbu202207_2~836f682ed7.es.html). La concentración de volumen en unos pocos emisores genera riesgos: si uno de ellos sufre problemas de solvencia, liquidez o cumplimiento regulatorio, los efectos pueden propagarse rápidamente a plataformas de negociación, protocolos DeFi y, potencialmente, a mercados de activos tradicionales en los que se invierten las reservas. 4. Casos de uso en la economía real Más allá del entorno cripto, las stablecoins se exploran para: • Pagos transfronterizos y remesas: al mover valor en stablecoins a través de cadenas de bloques y convertirlo localmente a moneda fiduciaria, algunos operadores reducen intermediarios y tiempos de ejecución. En corredores con servicios bancarios caros o poco fiables, esto puede traducirse en una mejora de la relación coste–tiempo frente a transferencias tradicionales. • Comercio electrónico y micropagos: la liquidación casi instantánea y la divisibilidad permiten imaginar usos en plataformas digitales globales y economías de creativos. Sin embargo, la falta de amplio soporte por parte de comercios y la complejidad regulatoria limitan la adopción. • Gestión de tesorería en empresas intensivas en cripto: compañías que reciben ingresos en criptoactivos pueden recurrir a stablecoins como herramienta intermedia, aunque a menudo las restricciones contables y de riesgo interno acotan su uso. Los bancos centrales subrayan que, por ahora, las stablecoins no ofrecen una ventaja clara en velocidad, coste o seguridad frente a sistemas de pago modernos no basados en blockchain, especialmente en pagos domésticos (https://www.ecb.europa.eu/press/financial-stability-publications/macroprudential-bulletin/html/ecb.mpbu202207_2~836f682ed7.es.html). Donde sí pueden aportar valor es en segmentos donde el sistema tradicional es lento, opaco o fragmentado. 5. Cronología y episodios ilustrativos Una cronología simplificada ayuda a entender la evolución de los riesgos y de la respuesta de política: • Primeras generaciones: early adopters introducen stablecoins simples, con baja transparencia de reservas y poca supervisión. El riesgo principal es la opacidad. • Crecimiento acelerado: la expansión del mercado cripto multiplica el uso de stablecoins como colateral y medio de pago en exchanges. Empiezan a aparecer dudas sobre si todas las reservas son realmente líquidas y de alta calidad. • Proyectos globales: el anuncio de una stablecoin global asociada a una gran plataforma social actúa como catalizador para la coordinación internacional. Bancos centrales, el FSB y el BIS publican análisis y principios de regulación (https://www.bis.org/publ/work905.htm). • Episodios de pérdida de paridad: varios eventos de estrés muestran que ciertas stablecoins pueden desviarse temporal o permanentemente de su ancla. En el caso de algunos diseños algorítmicos, la pérdida de confianza desencadena espirales de venta y la desaparición práctica del proyecto. Estos episodios refuerzan la percepción de que las stablecoins no son intrínsecamente estables; su solidez depende del diseño, de la calidad de las reservas, del marco legal y de la supervisión efectiva. 6. Beneficios potenciales: mecanismos e implicaciones Los beneficios teóricos de las stablecoins se articulan a través de varios canales: • Eficiencia y competencia en pagos: al operar sobre infraestructuras programables, las stablecoins pueden integrarse con contratos inteligentes que ejecutan pagos condicionados automáticamente. Esto reduce la necesidad de reconciliaciones manuales y puede disminuir costes operativos para ciertos tipos de transacciones (https://www.imf.org/en/publications/departmental-papers/issues/2025/12/02/understanding-stablecoins-570602). • Innovación en mercados tokenizados: al tokenizar activos financieros y no financieros, se necesitan instrumentos de liquidación igualmente tokenizados. Las stablecoins cumplen ese rol, posibilitando la entrega contra pago automatizada y reduciendo el riesgo de contraparte en transacciones on-chain. • Inclusión y resiliencia en contextos específicos: en países con sistemas financieros débiles, las stablecoins en monedas fuertes pueden ofrecer a hogares y empresas un acceso más directo a activos relativamente estables, aunque esto plantea importantes riesgos de sustitución de moneda. No obstante, estos beneficios no son automáticos: dependen de que se resuelvan cuestiones de gobernanza, de interoperabilidad entre redes y de compatibilidad con la regulación de pagos, valores y banca. 7. Riesgos financieros, macroeconómicos y sistémicos Los riesgos identificados en la literatura son amplios (https://www.imf.org/en/publications/departmental-papers/issues/2025/12/02/understanding-stablecoins-570602; https://www.bis.org/publ/work905.htm): • Riesgo de liquidez y corridas: si los usuarios temen que el valor de las reservas no cubre plenamente las obligaciones, pueden solicitar reembolsos masivos. Para atenderlos, el emisor puede verse obligado a vender activos de reserva de forma acelerada, presionando los mercados de dinero o de deuda soberana. • Contagio al sistema financiero tradicional: cuando las reservas se concentran en activos seguros, un episodio de estrés en stablecoins puede amplificar la volatilidad de los mercados donde se invierten las reservas. Estudios recientes señalan que los mayores emisores de stablecoins ya poseen volúmenes relevantes de deuda pública, comparables a algunos tenedores soberanos (https://www.imf.org/en/publications/fandd/issues/2025/09/stablecoins-tokens-global-dominance-helene-rey). • Sustitución de moneda y «dolarización digital»: en economías con baja credibilidad de la política monetaria, stablecoins referenciadas al dólar u otras monedas fuertes pueden desplazar el uso de la moneda local. Esto complica la transmisión de la política monetaria y puede erosionar la base impositiva al facilitar la desintermediación de pagos y ahorro hacia instrumentos privados offshore. • Riesgos operativos, tecnológicos y de gobernanza: las stablecoins dependen de cadenas de bloques, proveedores de custodia, oráculos de precios y desarrolladores de contratos inteligentes. Fallos en cualquiera de estos componentes pueden provocar pérdidas, interrupciones de servicio o vulneraciones de seguridad. La concentración de poder de decisión en entidades privadas introduce potenciales conflictos de interés. • Riesgos de integridad financiera y cumplimiento: el pseudonimato de ciertas redes y las diferencias de regulación entre jurisdicciones pueden facilitar el uso de stablecoins para eludir sanciones, controles de capital o normas de prevención de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo (https://www.imf.org/en/publications/fintech-notes/issues/2022/09/26/regulating-the-crypto-ecosystem-the-case-of-stablecoins-and-arrangements-523724). 8. Respuestas regulatorias y marcos internacionales La respuesta de política pública se basa en varios principios compartidos: • Enfoque basado en riesgos y actividades: se tiende a aplicar el principio de «mismas actividades, mismos riesgos, mismas reglas», es decir, stablecoins que realizan funciones similares a depósitos o fondos del mercado monetario deben estar sujetas a requisitos prudenciales equiparables (https://www.bis.org/publ/work905.htm). • Cobertura del «arreglo» completo: el FMI y otros organismos destacan la necesidad de regular no solo al emisor, sino el conjunto del arreglo de stablecoin (emisión, gestión de reservas, infraestructuras de pago, proveedores de cartera, validadores y nodos críticos) (https://www.imf.org/en/publications/fintech-notes/issues/2022/09/26/regulating-the-crypto-ecosystem-the-case-of-stablecoins-and-arrangements-523724). • Regímenes nacionales específicos: diversas jurisdicciones han introducido marcos especiales para emisores de stablecoins referenciadas a una sola moneda, estableciendo requisitos detallados sobre: licencias, tipos de activos de reserva admisibles, frecuencia de divulgación y auditoría, reglas de reembolso, gobierno corporativo y protección al consumidor (https://www.bis.org/fsi/publ/insights57.htm). • Coordinación internacional: dado que muchas stablecoins operan de forma global, es esencial la cooperación para evitar arbitraje regulatorio, lagunas de supervisión y riesgos sistémicos transfronterizos. En el caso de potenciales «global stablecoins», los estándares internacionales recomiendan criterios más estrictos de supervisión, gobernanza y resiliencia (https://www.bis.org/fsi/fsisummaries/global_stablecoins.htm). 9. Elementos clave de diseño regulatorio De la comparación de marcos regulatorios se desprenden varios elementos de diseño que se repiten (https://www.bis.org/fsi/publ/insights57.htm): • Autorización y supervisión: los emisores que ofrecen stablecoins al público deben contar con licencia específica o integrarse en esquemas existentes (banca, dinero electrónico, fondos del mercado monetario), con supervisión continua y poderes claros para las autoridades. • Reservas de alta calidad: exigencias de que las reservas se mantengan en activos líquidos, de bajo riesgo de crédito y de mercado, con límites estrictos a inversiones en instrumentos ilíquidos o complejos. La custodia a menudo debe realizarse en entidades reguladas y con segregación de activos de clientes. • Reembolso a la par y a la vista: reglas explícitas que garantizan a los usuarios el derecho a canjear sus tokens por la moneda de referencia de forma rápida, salvo circunstancias excepcionales. Este derecho es central para mantener la confianza en la paridad. • Requisitos de capital y gestión de riesgos: exigencias de capital mínimo, planes de recuperación y resolución, y políticas de gestión de riesgos integrales (mercado, liquidez, operacional, tecnológico, legal y reputacional). • Transparencia y divulgación: obligación de publicar información detallada y frecuente sobre la composición de las reservas, su localización, vencimientos, contrapartes y resultados de auditorías externas independientes. • AML/CFT y protección del usuario: aplicación de normas de identificación de clientes, monitoreo de transacciones, límites y reportes de operaciones sospechosas, junto con mecanismos claros de atención de quejas y resolución de disputas. 10. Global stablecoins, dominio monetario y seigniorage privado Las stablecoins referenciadas al dólar y emitidas por entidades privadas pueden reforzar el papel internacional de esa moneda y, potencialmente, trasladar parte del seigniorage (beneficio derivado de la emisión de dinero) desde el sector público a emisores privados globales (https://www.imf.org/en/publications/fandd/issues/2025/09/stablecoins-tokens-global-dominance-helene-rey). Si usuarios de todo el mundo mantienen saldos significativos en stablecoins en dólares, los emisores acumulan reservas en activos seguros, generando ingresos por intereses. Este fenómeno puede afectar a: • La demanda internacional de activos seguros: mayor demanda de deuda pública estadounidense y menor de otros emisores soberanos, con efectos sobre tipos de interés relativos y flujos de capital. • La estructura del sistema bancario: competencia por depósitos frente a bancos locales, especialmente en países con monedas menos creíbles, lo que puede debilitar la capacidad de los bancos para financiar la economía real. • La política fiscal: si las transacciones se desplazan a circuitos menos visibles, la recaudación de impuestos puede volverse más complicada, y la capacidad de los Estados para gravar rentas y consumo se reduce. Estos riesgos refuerzan la necesidad de marcos supranacionales y de vigilancia intensiva de los flujos en stablecoins. 11. Interacción con CBDC, sistemas públicos y tokenización Los estudios del BIS y de bancos centrales plantean que muchas de las ventajas de las stablecoins (pagos rápidos, disponibilidad 24/7, programabilidad) podrían lograrse también con monedas digitales de banco central (CBDC) o con sistemas de pagos instantáneos modernizados (https://www.bis.org/publ/work905.htm). La cuestión clave es qué combinación de soluciones públicas y privadas resulta más eficiente y segura. Posibles modelos incluyen: • CBDC como activo de liquidación: stablecoins reguladas podrían usar CBDC mayorista como reserva de valor, reduciendo el riesgo de crédito sobre emisores privados. • Infraestructuras públicas tokenizadas: plataformas de liquidación operadas o supervisadas por bancos centrales en las que emisores privados de stablecoins y demás participantes comparten reglas técnicas y estándares de cumplimiento. • Coexistencia competitiva: stablecoins, CBDC y medios de pago privados tradicionales compiten en precio, funcionalidad y seguridad bajo un marco regulatorio coherente. La elección de modelo tiene implicaciones sobre competencia, innovación, estabilidad financiera y grado de control público sobre datos de pagos. 12. Conclusiones, prioridades de política y acciones prácticas El consenso emergente es que las stablecoins no deben quedar al margen del perímetro regulatorio. Las prioridades incluyen (https://www.imf.org/en/publications/fintech-notes/issues/2022/09/26/regulating-the-crypto-ecosystem-the-case-of-stablecoins-and-arrangements-523724; https://www.bis.org/fsi/publ/insights57.htm): • Completar marcos normativos integrales: definir con claridad quién puede emitir stablecoins, bajo qué condiciones y con qué exigencias prudenciales, de conducta y de transparencia. • Coordinar a nivel internacional: armonizar estándares para reducir vacíos y solapamientos, especialmente en el caso de global stablecoins que operan en múltiples jurisdicciones. • Reforzar la supervisión y la recopilación de datos: desarrollar capacidades para monitorizar flujos en stablecoins, evaluar su interconexión con el sistema financiero tradicional y detectar vulnerabilidades. • Evaluar la interacción con CBDC y pagos instantáneos: diseñar estrategias que aprovechen las ventajas de cada instrumento, evitando duplicidades y minimizando riesgos de fragmentación. • Fomentar buenas prácticas del sector privado: incentivar a emisores y proveedores de servicios a adoptar estándares elevados de gestión de reservas, gobernanza, ciberseguridad y protección al usuario. Para los responsables de política económica, estas acciones permiten encauzar el potencial de las stablecoins hacia objetivos de eficiencia e inclusión, limitando al mismo tiempo los riesgos para la estabilidad financiera, la integridad del sistema y la soberanía monetaria. Para los participantes de mercado, el entorno más regulado exige preparación: mejorar la calidad de las reservas, fortalecer la gestión de riesgos, garantizar el cumplimiento normativo y orientar los modelos de negocio hacia soluciones con valor añadido tangible para empresas y hogares.